07 Jun 2013

Dónde está mi vestido vol.2 Parece que en YolanCris.

Qué bonito probarse vestidos de novia -y qué difícil decidirse-.
Resulta que desde bien chiquitita, aquí a Martina -yo-, le gustan especialmente las cosas buenas, de calidad. Ya, sí, como a todas, estaréis pensando. Me imagino que sí, que como a todas. Tengo un radar nada más entrar en cualquier comercio que hace que me acerque a la prenda más cara y exclusiva, aunque ésta esté rodeada de baratijas.
A esto hay que añadir, mi repulsa total a gastar cantidades ingentes de dinero en cosas superfluas e innecesarias. Soy una contradicción en sí misma. Me paso la vida luchando con mi yo interior.
Y todo esto a cuento de qué, estaréis pensando, os cuento.
Como ya os dije en el último post, el miércoles me fui a probar vestidos de novia.
A las 17:30 mi madre, mi prima y yo estábamos en la puerta de una tienda multimarca, en la que tenía cita. Por supuesto, yo llevaba mi mejor lencería y una ilusión tremenda.
Nos atendió Pili, una chica encantadora que estoy segura se lo pasó en grande y que llegó a casa casi tan agotada como yo.
Nada más llegar, nos llevó a una preciosa sala con los catálogos de los diseñadores con los que trabajan, y me pidió que seleccionara los que me quisiera probar. Ya había visto como tres catálogos y no había elegido ninguno… ¡SOCORRO! ¿es que no me iba a gustar ningún vestido de novia? ¿Tendría yo que ser esa pobre novia que se casa con un vestido cualquiera porque no encuentra nada de su agrado? Qué penita me di a mí misma en ese momento.
Finalmente opté por decirle a Pili que me probara lo que ella quisiera. Eso sí:

  • Fuera palabras de honor.
  • Fuera vestidos atados al cuello.
  • Sí al corte imperio.
  • Sí a tejidos vaporosos.

Con estas especificaciones, Pili nos llevó al probador y se fue a por los vestidos. Por cierto, ¡qué probador! ¡era precioso!

En la foto sale también el hijo de mi prima, aunque al pobre lo echamos de allí en cuanto trajeron el cancán jeje.
Era mi momento, el primer vestido apareció por la puerta y sólo ver el tejido ya me encantó. Se trataba de uno de la colección nueva de Jesús Peiró aparentemente muy vaporoso -no entiendo mucho de tejidos, así que igual meto la pata, perdonadme-. Tenía como un vestido tipo camisón liso más ceñido debajo y una segunda pieza que iba sobrepuesta, compuesta por dos tejidos, uno de encaje y otro encima de plumeti. Llevaba un cinturón que hacía que quedara perfectamente ajustado al cuerpo.
Os pongo una foto que no hace nada de justicia al vestido, ni a mis brazos, ni nada de nada. Me parece horrible, vaya, pero mi madre por lo visto le tiembla ya mucho el pulso y además se pone muy nerviosa haciendo cosas prohibidas xD

Con el vestido puesto empezaron los análisis. Yo daba vueltas por la habitación diciendo lo guapísima que estaba y gritando «oooh, soy una bella princesa! Todo el mundo quiere casarse conmigo!» y tonterías similares.
A mi madre le encantó. No hacía más que decir que era perfecto para el tipo de boda que quería y que me hacía una figura estupenda. Ella me lo vendía como podía, pero al preguntarme -al más puro estilo Divinity, El vestido de tu boda-, «Martina, ¿es éste el vestido de tu boda?» Yo, muy metida en mi papel, dramatizando al máximo y con cara de duda y presión dije: «Me gusta mucho, pero… no es éste el vestido».
Pili, mi madre y mi prima, al unísono exclamaron un «oooooh» que se escuchó en toda la tienda. ¡Nos reímos muchísimo!
Nos reímos pero mi madre no terminaba de entender por qué no era ese El vestido, ni qué le faltaba para serlo. Así, que para sacarla de dudas, propuse probarme uno de YolanCris.
Me puse el vestido y… Wau! Wau! Wau! Si vierais la cara que pusieron las tres… qué espectáculo chicas!!! Empecé a gritar «este sí, este sí!! este es el vestido de mis sueños!!!» como si me fuera la vida en ello. Amor total, qué sensación!! Durante al menos 5 minutos bailé al son del «chan chan chachán.. chan chan chachán…» mientras mi madre me decía, «niña estáte quietecita un momento para que veamos bien cómo te queda», pero es que yo no podía parar de dar saltos y moverme como podía por la habitación.
De verdad, esa sensación es indescriptible -al menos para mí que no soy una genia de la literatura-. Finalmente va a ser cierto eso de que cuando encuentras tu vestido, lo sabes.
Ahora pensaréis que ya tengo mi vestido, ¿verdad? pues de eso nada.
Como ya os he dicho, mi parte racional me impide gastar tantísimo dinero en un vestido que al fin y al cabo voy a llevar un total de, en el mejor de los casos, 14 horas. Antes tengo que agotar todas las posibilidades, y eso significa probarme muchos vestidos y asegurarme al 100% de que el YolanCris es el que quiero.
Así que aquella tarde continué probándome vestidos -otros YolanCris preciosos y otras firmas que no lo eran tanto-, disfrutando de una de las partes más divertidas de las bodas y sacando mi lado cómico y teatrero. Y continuaré haciéndolo hasta que no me queden tiendas de novias a las que ir. Necesito estar completamente segura.
Aunque me cueste tanto escribir, me encanta compartir mis vivencias bodiles. ¡Esto va a ser una vez en la vida y hay que dejar constancia! Os agradezco infinitamente, en especial a Toñi Olalla (magnífica fotógrafa sevillana http://toniolalla.wordpress.com/) y a Diana (bloguera http://laguiribelga.wordpress.com/), por insistirme en que cuente más, ¡gracias! Seguro que cuando pase la boda, me encantará tener el blog como recuerdo.
Besetes, Martina.

Comentarios ( 4 )
  • toniolalla p:

    Oohh! muchas gracias por la dedicatoria!! y es que sabes que tu planteamiento de boda me encanta, me alegra contagiarme de tu ilusión, me tienes enganchada como si de una buena serie se tratase ;D y no me quiero perder nada! jajaja
    Por otro lado cuanto más experiencias recojas en tu blog, más vas a disfrutar de los preparativos y al final te pasará con él como con las fotos; podrás revivir las sensaciones de estos días siempre que quieras, solo con sentarte frente a tu ordenador.
    Un beso Martina y a seguir disfrutando!

  • Lorena Calabuig Embiz p:

    Mucha suerte en tu busqueda Martina, pero si te pones el vestido de tus sueños después es muy dificil encontrar otro que este a la altura, yo menos mal que no tenia presupuesto limite, sino me hubiese dado algo a la hora de ver que no podía pagar el ue quería, porq despúes em probe cientos de vestidos y yo solo me veía con el mío!!!!!

    Pero con tu entusiasmo seguro que lo consigues!!! Con tu cuerpin seguro que todos te sientan bien, pero cuando te pones el vestido lo sabes!!!

    Mucha suerte!

    Muaka y feliz finde!!!

    • Martina p:

      Muchas gracias por tu comentario Lorena!
      Por suerte o por desgracia, yo tampoco tengo presupuesto límite, pero es que para mí eso es un problema!! jajajjaja qué rara soy xD
      Me parece un abuso gastar esa cantidad de dinero en algo que no usaré más que unas horas. Si vieras las discusiones que tengo con mi madre…
      Ella: que te lo compres!
      yo: que no!
      ella: que sí
      yo: que no
      Y así todo el rato, un espectáculo jejejeje

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *